Saltan las alarmas empresariales y financieras ante el nuevo gobierno

Sánchez e Iglesias, al frente del nuevo Gobierno

Los teléfonos de los directivos de empresas y entidades financieras arden más que nunca llamando a sus colegas y asesores ¿Qué va a pasar con este nuevo gobierno que se vislumbra, justo cuando el mercado se tambalea? ¿Qué va a pasar con las inversiones que tenemos pendientes? ¿Seguimos contratando o no? Creo que los impuestos van a aumentar, ¿verdad? Y así, todo un rosario de dudas y temores que quienes están al otro lado del teléfono no puede por más que aumentarlas.

Los temores son fundados. En primer lugar por la inconsistencia de una coalición formada por dos partidos que hasta ayer se acusaban mutuamente de ser causantes de buena parte de los males de la sociedad española. Pero, sobre todo, con dos líderes, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que desconfían profundamente el uno del otro. No es posible esperar así un recorrido estable sino más bien un estado de permanente vigilancia mutua, cuando no de contradicciones y zancadillas, tras las que la anunciada lealtad y coherencia puede saltar por los aires en muy poco tiempo.

La anunciada lealtad y coherencia puede saltar por los aires en muy poco tiempo

Nadie en su sano juicio puede pensar que Nadia Calviño, elevada a la categoría de vicepresidenta pueda llegar a entenderse con Pablo Iglesias, investido de la misma categoría de vicepresidente. Ella es una convencida europeísta, partidaria de la ortodoxia y el rigor fiscal en cuanto a las cuentas y el déficit público mientras Iglesias es un antieuropeista, por más que últimamente lo oculte, y un fanático del gasto público, como panacea y solución para todos los males sociales.

Qué ocurrirá cuando…

¿Qué ocurrirá cuando se plantee la creación de bancos públicos, la nacionalización encubieta de determinados sectores o subsectores, para prestar servicios no rentables o clientelares, ó una subida del salario mínimo por encima de los 1.000 euros, de las pensiones no contributivas, un aumento de los sueldos de los funcionarios, de las subvenciones a chiringuitos de izquierda radical, del número de asesores y agencias estatales, y suma y sigue.

¿Qué ocurrirá cuando se plantee en el seno del Gobierno el debate sobre la situación de Cataluña, el indulto  a los políticos separatistas presos, el avance hacia alguna forma de referendum de independencia y se manifiesten las dos almas que va a tener en su seno este gobierno, la socialista y la podemita?

La desconfianza de los inversores extranjeros estará servida en el momento en que se configure ese gobierno. Y ya se sabe cuáles son las consecuencias de esa desconfianza: menores inversiones directas y financieras, corporativas y de inversores institucionales, congelación de nuevos proyectos en nuestro país e incluso retirada de empresas extranjeras. No es una visión pesimista es una simple deducción de manual.

La desconfianza de los inversores extranjeros estará servida en el momento en que se configure ese gobierno

Y en el terreno de lo concreto, de un Gobierno como el anunciado por Sánchez e Iglesias solo cabe esperar una subida de impuestos que no solo afectará a las grandes empresas, a las que se privará de un gran número de deducciones, sino también a las pymes y autónomos, máxime si la anunciada recesión llega anticipadamente. Impuestos sobre los beneficios pero también sectoriales, para los bancos, las energéticas o la industria financiera a través de la Tasa Tobín que gravará las operaciones financieras, especialmente en la renta variable, y que se traducirá en un importante incremento del coste por operación, que acabará repercutiéndose sobre el pequeño ahorrador.

Tampoco desvelamos nada oculto si decimos que se la reforma laboral será desmontada en todo o en parte, con la derivada de un mayor desempleo porque los empresarios frenarán las nuevas contrataciones y aumentarán el número de despidos. Todo un contrasentido con lo que la actual izquierda anuncia y no quiere reconocer respecto a sus promesas e intenciones públicas.

Subirá el déficit y con ello la prima de riesgo

No es difícil, asimismo, prever un notable incremento del déficit público y, con ello, de la prima de riesgo, y las mayores dificultades que tendrá el Tesoro para hacer frente a las necesidades de financiación del Estado, que podrían llevar a compensarlas con un nuevo incremento de los impuestos. Y sumen a ello los costes asociados a los pactos y compromisos que el nuevo gobierno asumirá con los partidos nacionalistas y regionalistas para lograr su apoyo en la investidura. Temores fundados.