Reforma fiscal y guerra comercial, armas de Trump para las elecciones 2020

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

La guerra comercial que Donald Trump mantiene con China se ha convertido en unos de los ejes principales del escenario geopolítico de 2018 y 2019, y aunque su intensidad y sus efectos parecían haberse mitigado en los últimos meses, en las últimas semanas parece revivir con nuevas declaraciones y actuaciones del presidente norteamericano.

La razón del reciente incremento de la tensión orquestado por Trump reside sin duda en que no quiere dejar que decaiga una cuestión que tan buenos réditos electorales le ha aportado.

El conflicto comercial de Estados Unidos con China se ha convertido en uno de los focos principales de incertidumbre en términos globales, con unos efectos muy negativos sobre las perspectivas de estabilidad y crecimiento de la economía global y, de rechazo, generando una fuerte inestabilidad en aquellas áreas más influenciadas por las economías china o americana, o en algunos países como México, fuertemente dependientes de los acuerdos comerciales con Estados Unidos, para cuya economía ya se prevén turbulencias en este año y el próximo.

Trump quiere avivar esta cuestión que contribuirá decisivamente en las elecciones del próximo año

Sin embargo, para el interesado, Donald Trump, es una cuestión que puede  contribuir de forma decisiva en su candidatura a las elecciones presidenciales norteamericanas del próximo año, por lo que está dispuesto a mantener viva esta cuestión a lo largo de este y el próximo año. “Ándeme yo caliente….”

No puede olvidarse que las exigencias comerciales de Trump, especialmente respecto de China, constituyen el eje de su acción presidencial desde su llegada a la Casa Blanca, junto con su reforma fiscal para reducir determinados impuestos, que ha llevado el impuesto sobre los beneficios empresariales del 35% al ​​21%, en algunos casos.

Una reforma fiscal que aporta casi un 1% al PIB

Una reforma fiscal que, como ya parecen reconocer todos los analistas, incluidos los que son más distantes de Trump, ha sido determinante para relanzar el crecimiento económico en Estados Unidos, cuyo PIB se ha elevado al 3,2% en el primer trimestre de 2019, tras un crecimiento medio del 3% en 2018, porcentaje que contrasta con el 2,1% de media del período 2011-2017.

Precisamente se estima que su reforma fiscal es causante de un plus del 0,9% del PIB para 2018 y 2019, y mantendrá una aportación del 0,2% para los próximos diez años gracias a la mayor capitalización de las empresas y su impacto real en el alza de los salarios, y gracias también a la reducción de los tipos marginales del impuesto a la renta de alrededor de 2,3 puntos porcentuales.

Sin embargo, los efectos de esta reducción de impuestos pueden desaparecer o apenas notarse en 2020 por lo que Trump necesita otros elementos que mantengan vivo el fuego de sus posibilidades electorales en ese año y ese elemento puede ser, con toda seguridad, la guerra comercial con China.