Qué pasa por la cabeza de Christine Lagarde

Christine Lagarde, nueva presidenta del BCE y exdirectora general del Fondo Monetario Internacional (FMI)
Christine Lagarde, nueva presidenta del BCE y exdirectora general del Fondo Monetario Internacional (FMI)

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Dragui, ha dejado entrever que puede impulsar un recorte de tipos antes de ceder su puesto a Christine Lagarde en noviembre de este año y después de que lo haga la FED. Pero el tono de sus palabras dista mucho de aquella frase célebre de hace exactamente 7 años: “el BCE está listo para hacer lo que sea necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente”, que actuó como bálsamo contra los ataques especulativos que venían sufriendo las monedas, los mercados y las economías de los estados miembros del Sur.

Un escenario completamente distinto

El escenario, sin embargo, es hoy completamente distinto. Con los tipos de interés en cero e incluso negativos para los de intervención, la capacidad de maniobra de la política monetaria es escasa.

Indirectamente, lo viene reconociendo el propio presidente del BCE con sus continuas llamadas a un apoyo desde la política fiscal de los distintos Estados, ya que desde el presupuesto conjunto de la Unión Europea (UE) se ha demostrado una misión imposible.

El BCE debe buscar nuevas fórmulas de actuación ante la desaceleración económica que va ganando terreno en los países europeos, incluida España según revelan los últimos datos conocidos, porque la eficacia de nuevos recortes de tipos desde los actuales niveles se adivina cada vez menor.

“Helicopter Money” y nuevas fórmulas

Los más extremistas como Positive Money vienen animando al BCE a poner en práctica la formula denominada “Helicopter Money”, una especie de dividendo o cheque ciudadano de carácter universal que haría llegar directamente a las personas un dinero que sirviera de estímulo para el consumo o, también, para reducir deudas.

Una especie de dividendo universal entregado directamente al ciudadano para el consumo o para reducir deudas

Para esta avanzadilla ideológica financiera, la fórmula que proponen permitiría al BCE salvar la prohibición legal de financiar a los gobiernos directamente y sacudirse la acusación de que sus intervenciones solo benefician a los bancos, los grandes patrimonios y, en definitiva, al sector y las elites financieras, pero no a los ciudadanos.

Es difícil pensar que Dragui vaya a escuchar estas recomendaciones u otras fórmulas tan agresivas como estas, e incluso que pueda aplicar cualquier nueva receta por ortodoxa que fuera cuando apenas quedan dos meses para su “jubilación” del BCE.

Es más fácil pensar que sea Lagarde quien esté ya dando forma a un programa de actuaciones para su llegada al frente del banco central de la Unión Europea. Sería interesante conocer que pasa actualmente por su cabeza.