Los activos sostenibles comienzan a ser más rentables

La inversión verde y ESG gana terreno
La inversión verde y ESG gana terreno

He aquí un dato de alto valor para quienes muestran reservas respecto a la rentabilidad de los activos calificados como sostenibles, de acuerdo con criterios ESG, entresacado de un estudio que revela Funds Europe: las carteras de los fondos que incorporan estos criterios “puede mejorar su rendimiento, incluso en función del riesgo”. En definitiva, los  activos sostenibles, lejos de ser un handicap para la rentabilidad de una cartera pueden añadir retornos superiores, según Lyxor.

Desde otro punto de vista, el estudio concluye que la estrategia de exclusión de activos de las carteras en función de estos criterios no tiene un “impacto negativo en el rendimiento de la cartera, según el análisis de una muestra de acciones extraídas del índice MSCI All Country World entre 2007 y 2018″.

Los activos sostenibles eran € 28,2 billones en 2018 en los fondos y habrían crecido hasta casi el 40% del total

En 2018 los activos sostenibles en poder de los fondos totalizaban 28,2 billones de euros y en la actualidad supondrían, según esta información, “casi el 40% de los activos administrados profesionalmente a nivel mundial”.

“A medida que mejora la disponibilidad y confiabilidad de la información de ESG, se están creando más y más estrategias basadas en índices para incorporar las características de ESG”, afirma Lyxor, que añade que aunque “ahora la mayor parte de los activos ESG son de gestión activa, hay signos de un cambio. En Europa, la gestión pasiva de fondos ESG han crecido un 35% anualmente durante los últimos cinco años, en comparación con el 11% de los fondos ESG de gestión activa”.

Preferencia por los activos de orientación medioambiental

Hasta ahora, los inversores en activos sostenibles se orientan preferentemente hacia los de carácter ambiental que hacia los relativos a inversiones de signo social o de gobierno corporativo, según revela una encuesta de NN Investment Partners que muestra que, frente al 66% de los encuestados que prefieren los factores ambientales, sólo el  40% considera el rendimiento de los relativos al gobierno corporativo; y apenas el 15%  los de carácter social.