Las promesas de Lagarde para el BCE

Christine Lagarde, nueva presidenta del BCE y exdirectora general del Fondo Monetario Internacional (FMI)
Christine Lagarde, nueva presidenta del BCE y exdirectora general del Fondo Monetario Internacional (FMI)

Christine Lagarde está ya en capilla par acceder a la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) y sustituir a Mario Draghi. Ocurrirá el 1 de noviembre, pero ya ha tenido que presentarse ante el Comité Económico del Parlamento Europeo, que, si bien no tiene capacidad de veto, mostró su aprobación y su voto favorable a la designación de Lagarde con 37 votos a favor, 11 en contra y 4 abstenciones, que ha sido refrendado con la aprobación definitiva por parte del Plenario del Parlamento Europeo. Este hearing al que se ha sometido la candidata ante el Parlamento Europeo le obligó a enumerar ante los europarlamentarios, el sector financiero y la sociedad en general, cuáles son sus propósitos, su programa de actuaciones y sus reformas para el BCE. Estas son algunas de sus promesas.

En términos generales, la nueva presidenta del BCE está decidida a revisar la estrategia del BCE, priorizar el cambio climático y mejorar el diálogo del BCE con la sociedad civil.

Revisar la política monetaria, priorizar la financiación sostenible, mayor dialogo social e impulsar la diversidad, entre sus propósitos

Las promesas de Lagarde parecen dar respuesta a lo que Guía de la Financiación Empresarial planteaba a través de su colaborador, José Luis Alzola cuando afirmaba en un reciente artículo que “resulta verdaderamente llamativo la ausencia de un debate acerca de la idoneidad de la estrategia de política monetaria del BCE, independientemente del mayor o menor margen que exista con los instrumentos actualmente disponibles”.

La que será nueva presidenta del BCE añadía, además, en respuesta al europarlamentario español Jonas Fernández, que dicha revisión “debe llevarse a cabo regularmente, como lo hace el Banco de Canadá”.

Teñir de verde el BCE

Sin embargo, la financiación sostenible ha sido el aspecto al que Lagarde ha dedicado más intención en sus apariciones recientes, haciendo que el banco central europeo se tiña de verde al comprometerse a que esta institución “ponga el riesgo del cambio climático y la protección del medio ambiente en el centro del análisis de su misión”.

Ante la insistencia de varios euroodiputados para que concretase más este propósito, especialmente en cuanto a la orientación de las inversiones y de la compra de activos “marrones” por parte del BCE, añadió que “no puede cambiar de la noche a la mañana”, en referencia a su cartera de inversiones, pero anunció que debe hacerse “una transición gradual para eliminar este tipo de activos”.

Debe hacerse “una transición gradual para eliminar este tipo de activos”

Más promesas para teñir de verde la institución: por un lado, continuar con el papel activo del BCE en el Network for Greening the Financial System (NGFS) y un compromiso para que el BCE actúe utilizando la taxonomía de la Unión Europea para etiquetar e identificar actividades, proyectos y activos sostenibles y verdes.

Al igual que viene haciendo la Fed, Lagarde quiere intensificar el contacto con la sociedad civil y los distintos stakeholders, algo que aseguró hacía ya en el Fondo Monetario Internacional (FMI), para tratar de que el BCE sea más inclusivo. Avanzó una idea que ya impulsó en el FMI como es la de utilizar un lenguaje más claro, que puedan entender los ciudadanos.

“Creo que tenemos que limitar el uso de la jerga para que la gente pueda comprender lo que hace el BCE, sus acciones. Necesitamos actualizar el lenguaje del BCE, y espero que el Consejo de Gobierno esté de acuerdo conmigo”, manifestó.

Mayor diversidad

Un mayor esfuerzo por mejorar la diversidad en el seno del BCE era lógico que apareciera entre las promesas de la primera mujer que gobierna el BCE, algo que ya hizo en el FMI, con el 30% de los puestos directivos ya ocupados por mujeres. Adicionalmente, el Fondo Monetario realizó un informe sobre esta cuestión que concluía que los bancos serían más estables si hubiera más mujeres en sus órganos de dirección.