La comunicación, el “cuarto poder” de… Draghi y Powell

Mario Draghi, presidente del BCE

Mario Draghi y Jerome Powell, los “jefes” de los bancos centrales europeo (BCE) y americano (FED), los de mayor peso en el mundo, se han convertido en unos personajes con más poder en ocasiones que la mayoría de los gobernantes de los distintos países y sus palabras y declaraciones son analizadas con extraordinario cuidado por los responsables y analistas financieros y empresariales ¿Dónde reside el poder de estos personajes cuando intervienen en público?

¿Dónde reside el poder de estos personajes cuando intervienen en público?

El Banco de Inglaterra ha arrojado alguna luz sobre esta circunstancia a través del informe The long-run information effect of central bank communicationque analiza el impacto de la comunicación en la actividad de los bancos centrales, demostrando que las comunicaciones y las señales que envían a través de sus comunicados e intervenciones tienen un impacto, no sólo sobre los tipos de interés a corto, sino también sobre los tipos a largo plazo y la propia curva de tipos.

Oráculo para bancos, empresas y gobiernos

De ahí que las intervenciones de los dirigentes de los bancos centrales, en particular Powell y Draghi sean observadas y analizadas al detalle como si de un oráculo se tratara, dada la trascendencia que tienen y los efectos que transmiten sobre las entidades bancarias y financieras, las empresas y, de rechazo, en el propio comportamiento de los gobiernos en materia económica, a quienes muchas veces condicionan las señales que los bancos centrales envían sobre la evolución de la economía, y los riesgos y las incertidumbres que conlleva. Especialmente en las actuales circunstancias, ante las expectativas reales de desaceleraron e incluso la llegada de una recesión.

El informe del Banco de Inglaterra señala que “la comunicación se ha convertido en una herramienta adicional para los bancos centrales a la hora de determinar los tipos de interés y la política monetaria”, y trasladar unos determinados efectos sobre la banca, las empresas, la financiación inmobiliaria y las hipotecas, en un amplio rango de plazos.

El informe destaca que el impacto de esta comunicación de los bancos centrales no se limita a aquellas cuestiones que se refieren a la evolución que muestra la economía y el sector financiero en un momento determinado sino que, más allá de la información sobre las circunstancia que vive la economía y las finanzas en cada momento, las señales que lanzan los bancos centrales sobre el futuro y las incertidumbres y riesgos que plantea de cara al largo plazo, gracias a la combinación y el análisis de planteamiento teóricos, datos y estadísticas y el examen de eventos anteriores, juega un papel importante en la evolución de los tipos de largo plazo y sobre la curva de tipos.

Se requiere precaución y cautela

El estudio advierte por ello de la precaución, cautela, prudencia y ponderación con las que los bancos centrales deben afrontar su estrategia de comunicación en consonancia con la importancia y trascendencia que tienen en las condiciones y perspectivas económicas sus señales y comunicaciones sobre los riesgos e incertidumbres.

Las advertencias y conclusiones de este informe acerca de la comunicación y las señales que envían los bancos centrales al mercado y la opinión pública, especialmente por parte de los rectores de la FED y el BCE, y el impacto que puedan tener en un momento como el actual, reviste especial significación por la desaceleración económica real que se registra globalmente y las dudas acerca de una posible recesión a medio plazo.

Las comunicaciones del BCE y la FED tienen especial significación ahora por la desaceleración y las dudas sobre una posible recesión

Los mensajes que puedan lanzar acerca de la evolución de la economía y las medidas de política monetaria que puedan tomar en función de ello pueden ser vitales en la medida en que el nivel de los tipos de interés es en estos momentos un factor de enorme trascendencia en la medida que su elevación pudiera contribuir a ahondar más la desaceleración y la negativa evolución de la economía, pero, al mismo tiempo, por el peligro que comportan unos tipos excesivamente bajos en el momento en el que se presente la recesión, que imposibiliten una política monetaria expansiva destinada a contribuir a la salida de esa fase tan negativa.