El coste del riesgo climático en el sector de la energía

Las catástrofes naturales provocan graves daños financieros
Las catástrofes naturales provocan graves daños financieros

Los riesgos climáticos han trascendido el ámbito de las preocupaciones sociales o políticas y están convirtiéndose en el foco de atención de la industria financiera que comienza a analizar y estudiar sus dimensiones y efectos en distintos sectores, tales como el de la energía y las utilities, específicamente por las consecuencias de los riesgos extremos y las catástrofes naturales.

Mckinsey advierte que la cobertura de estos riesgos tiene un coste que crece y seguirá creciendo en los próximos años, ante unas catástrofes de mayor envergadura que traerán como consecuencia más cortes en la energía, menor eficiencia y mayores gastos.

Eléctricas y utilities se verán obligadas a realizar fuertes inversiones para la cobertura de dichos riesgos

Eléctricas y utilities se verán obligadas a realizar fuertes inversiones para la cobertura de dichos riesgos, y necesitarán fortalecer sus redes, avanzar en la investigación de las baterías y sistemas de almacenamiento y recurrir a nuevos socios y alianzas.

Irma provocó daños por 50.000 millones de dólares

Basta pensar que el huracán Irma, que se desarrolló en el Caribe y Florida en 2017, de categoría 4 y 5, dañó el 90% de los edificios en la isla de Barbuda y causó el cuarto apagón más grande en la historia de Estados Unidos, todo los cual se tradujo en un coste de 50.000 millones de dólares. E Irma no será un caso aislado ya que en las últimas cinco décadas la frecuencia e intensidad de los huracanes ha aumentado en  en el Atlántico.

A ello hay que sumar los daños derivados de grandes incendios, como los de California del pasado año que incrementaron un 15% la emisión de CO2 de ese estado en ese año; los derivados del aumento del nivel del mar que afectan a las numerosas centrales nucleares y eléctricas situadas en las costas, sujetas a los daños del oleaje y los ciclones. Unos daños que comportan un riesgo no solo físico sino también financiero que puede llegar a originar  graves quebrantos en compañías de energía, como ocurrió con Energy New Orleans en el caso del Huracán Katrina en 2005.

Katrina provocó la quiebra de Energy New Orleans

Ante esta situación Mckinsey ha analizado las consecuencias financieras para diez grandes empresas eléctricas americanas situadas en siete estados donde los huracanes son comunes (Alabama, Florida, Georgia, Louisiana, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Texas), además de Nueva Jersey, donde los huracanes son menos comunes pero la densidad de población costera aumenta el riesgo de daños causado por las tormentas.

En 2050 los daños aumentarán a 1.700 millones al año

“De acuerdo con este análisis, los daños fueron de 1.400 millones de dólares al año como consecuencia de tormentas y la pérdida de ingresos debido a interrupciones causadas por estas durante un período de 20 años”. Mckinsey ha realizado una previsión de estos costes llevados a 2050, que aumentarían un 23%, es decir, una media de 1.700 millones de dólares por cada una de esas compañías al año.