Claroscuros en el discurso de Mario Draghi

Mario Draghi, presidente del BCE

Mario Draghi dibuja claroscuros a medio plazo, aunque el crecimiento resiste y asegura para aquellos que ponen en duda la capacidad de maniobra que tiene hoy el BCE ante una nueva crisis, que “no nos faltan instrumentos para cumplir nuestro mandato”.

El presidente del Banco Central Europeo, Maro Draghi ha hecho un dibujo de la situación económica y financiera europea con claroscuros en una intervención en Frankfurt al asegurar que, aunque los riegos se inclinan a la baja, y reconoce “la pérdida de impulso de crecimiento”, fruto del frenazo del comercio mundial y la desaceleración de los países emergentes, especialmente China, “hasta ahora, la economía doméstica se ha mantenido relativamente resistente y los factores de impulso de la actual expansión siguen en vigor”.

Así que, aunque estamos viendo un deterioro persistente de la demanda externa, ha continuado Mario Draghi, no debe penarse automáticamente en una “depresión grave”. De hecho, “la zona del euro se enfrentó a una situación análoga en 2016, cuando la economía también atravesó un bache “blando” provocado por una contracción en el comercio mundial. En ese momento, la fortaleza de la economía doméstica fue capaz de proteger la recuperación de las incertidumbres externas”.

La demanda interna resiste

El riesgo mayor, sin embargo, parece diluirse, ya que mientras se debilita la demanda externa, esto no se ha extendido a la demanda interna si bien “puede estar afectando a la inversión”, a pesar de lo cual y que los analistas han rebajado la previsión de crecimiento de la inversión este año, de alrededor del 3% al 2,5%, considera que, por ahora, las expectativas de inversión siguen siendo relativamente sólidas.

La situación se caracteriza también por una utilización de la capacidad próxima a su máximo a largo plazo, unas condiciones de financiación que siguen siendo muy favorables y una reducción del apalancamiento corporativo, “aunque el endeudamiento corporativo bruto aún se mantiene por encima de su nivel anterior a la crisis”.

Condiciones de financiación muy favorables, reducción del apalancamiento corporativo, pero el endeudamiento se mantiene

Desde el punto de vista del consumo, Draghi considera el mercado laboral como el tema más importante “ya que un mayor empleo ha sido el principal impulsor del consumo durante la expansión actual y, hasta ahora, el mercado laboral ha sido resistente a la desaceleración del PIB”, aunque su crecimiento se moderó en la segunda mitad del año pasado, lo que ha llevado que se mantengan las rentas disponibles reales y que el sentimiento de los hogares sobre su propia situación financiera siga siendo positivo.

Con todo, el mercado laboral esta sufriendo tensiones por el lado de los salarios, que se mantienen al alza aunque moderaron ligeramente el crecimiento a final de 2018 lo que lleva a preguntarse por qué no se están reflejando en el alza de los precios. Según el BCE, “lo que parece estar retrasando el traspaso hoy es el hecho de que las empresas están absorbiendo los aumentos de costos laborales al exprimir los márgenes de ganancias.

El nuevo ‘mantra’: no nos faltan instrumentos para cumplir nuestro mandato

Finalmente, Draghi ha enfatizado que, en todo caso “nuestra política monetaria seguirá siendo acomodaticia y responderá a cualquier cambio en las perspectivas de inflación o un mayor debilitamiento de la economía y aún más, ha repetido, como hizo en su día, que en caso de que se deterioren las perspectivas a medio plazo, “el BCE adoptará todas las acciones de política monetaria que sean necesarias y proporcionadas para lograr su objetivo”.

Para todos aquellos que ponen en duda la capacidad de maniobra que tiene hoy el BCE ante una nueva crisis, Mario Draghi ha sido rotundo, con un ‘mantra’ que últimamente repiten también otros consejeros del banco central: “no nos faltan instrumentos para cumplir nuestro mandato”.