Carney: necesitamos $ 70 a 90 billones de financiación sostenible, algo inalcanzable

Mark Carney, Gobernador del Banco de Inglaterra
Mark Carney, Gobernador del Banco de Inglaterra

La voz de Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra no podía dejar de oírse en la Cumbre de Acción Climática de la ONU 2019, celebrada en Nueva York, y no ha decepcionado: para empezar, una advertencia sobre los recursos necesarios para llegar a una economía de carbono cero: entre 70 y 90 billones de dólares en la próxima década, algo que ya considera inalcanzable.

“Como todo lo relacionado con la respuesta al cambio climático, el desarrollo de la nueva financiación sostenible no se está moviendo lo suficientemente rápido”, señalaba al comienzo de su intervención, para añadir que “la gestión del riesgo climático debe transformarse y la inversión sostenible debe ser la corriente principal”.

Su receta está clara: en primer lugar aumentar las inversiones en infraestructuras, especialmente para generar energía sostenible, particularmente en los países emergentes y en vías de desarrollo. que son precisamente los más vulnerables y en los que se concentran las necesidades de inversión.

“Quienes alinean sus modelos de negocio a la transición a un mundo sin carbón serán recompensados generosamente. Los que no se adapten dejarán de existir”

Los riesgos climáticos y las catástrofes naturales asociadas a ellos van a alterar la valoración de los activos financieros obligando a los gestores de fondos a una reevaluación urgente de sus carteras en función de dichos riesgos. Y aquí va una frase que este nuevo apóstol de la financiación sostenible repite últimamente: “quienes alinean sus modelos de negocio a la transición a un mundo sin carbón serán recompensados generosamente. Los que no se adapten dejarán de existir”.

Todos tendrán que aumentar sus inversiones en energía sostenible

Por el lado de los activos, las inversiones en infraestructura serán esenciales, inversiones que, por otra parte comportan menores riesgos y flujos más predecibles, y para realizar esta transición, todos los países deben aumentar sus inversiones en energía sostenible.

La segunda demanda de Carney se refiere a la urgencia por mejorar el reporting corporativo de sus riesgos financieros asociados al clima, algo que ya empieza a extenderse entre un mayor número de empresas como refleja una reciente encuesta del TCFD y es de esperar que en los próximos años sea, no ya una exigencia inexcusable, sino un requisito de obligado cumplimiento, como parecen tener intención de hacer la Unión Europea y el Reino Unido.

El Banco de Inglaterra realizará un stress test relativo a los riesgos climáticos entre los operadores del sistema financiero británico

Finalmente, Carney prepone un importante avance en cuanto a la supervisión de la gestión y evaluación  de estos riesgos climáticos: en su intervención esta semana en la Cumbre Climática, el Gobernador del Banco de Inglaterra ha recordado que esa institución se propone realizar un stress test relativo a los riesgos climáticos a los operadores del sistema financiero bajo su supervisión, que obligará a estas entidades a analizar sus debilidades en este terreno y desarrollar nuevos protocolos y fórmulas de protección y control de dichos riesgos.