Bonos verdes: debe mejorar la información sobre el uso de los recursos

Emisiones de bonos verdes

Los emisores de bonos verdes deben aún esforzarse por llegar a la excelencia en cuanto a los informes en relación a sus emisiones ya que no todos cumplen con la responsabilidad de ofrecer información sobre el destino de los fondos y la métrica del impacto de los proyectos financiados en cuanto a la emisión de gases contaminantes, aunque entre quienes cumplen representan entre el 65 y el 80% del total, especialmente los emisores de mayor tamaño, según informa CBI.

La falta de información suele concentrarse en las emisiones de menor cuantía, como las de alguna corporaciones municipales norteamericanas, las emisiones conocidas como “munis”.

China, el país con más información, especialmente sus emisores bancarios, obligados a informar trimestralmente sobre sus bonos verdes

Por lo que se refiere a los países de origen de los emisores queda aún camino por recorrer ya que sólo 26 de los 45 países analizados por CBI muestran un 90% ó más de cumplimiento de la información.

El país con mayor nivel de información es China, especialmente sus emisores bancarios que están obligados a informar trimestralmente sobre sus emisiones de bonos verdes. Una disciplina informativa que convendría trasladar a otros muchos países.

El ranking de calidad informativa

Los informes posteriores a la emisión representan un instrumento de vital importancia en el mercado de bonos verdes de cara a su desarrollo y credibilidad y debe exigirse a todos los emisores no sólo el cumplimiento de este compromiso sino una actitud de total transparencia que contribuya a mejorar constantemente la calidad de esta información para facilitar al mercado y a los inversores el análisis y la revisión de los efectos e impacto de los recursos destinados a financiar proyectos relacionados con la lucha contra el cambio climático, la eficiencia energética, las energías renovables y la transición hacia una energía más limpia, más humana y más sostenible; u otras actividades como el transporte limpio, las actuaciones para el tratamiento y la limpieza de las aguas, etc.

Por eso CBI ha evaluado toda una batería de emisiones de las que mantiene registradas y ha elaborado un ranking en función de la calidad de los informes sobre  el uso de los recursos financieros obtenidos con la emisión, como se muestra a continuación:

El handicap de la diversidad de criterios

Uno de los mayores handicaps a la hora de establecer patrones y conclusiones generales sobre la información es la diversidad de marcos que utilizan los emisores a la hora de realizar sus informes, muchos de los cuales elaboran incluso metodologías propias, algo que es extensible a la utilización de métricas e indicadores, aunque los mas comunes se refieren a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), el ahorro y la eficiencia en el uso de energía, la capacidad de generación de energía, el tratamiento de agua o residuos y las reducciones de contaminantes del aire.

Informar de modo claro, completo, regular, con las metodologías y métricas utilizadas

CBI concluye su análisis con una serie de recomendaciones o best practices” para mejorar la usabilidad y la calidad de los informes:

-Que la información sea fácil de encontrar.

-Proporcionar informes completos.

-Informar de manera regular y consistentemente.

-Trasladar información clara, mediante gráficos, benchmarks, o comentarios.

-Obtener revisiones externas posteriores a la emisión para confirmar las asignaciones y verificar la divulgación de impacto.

-Uso de los recursos obtenidos: divulgar los proyectos financiados, tanto en el momento de la emisión como posteriormente.

-Impacto: especificar las metodologías y métricas utilizadas.

-Impacto: informar de la reducción de emisiones no solo en términos absolutos sino en relación con otros referentes.