Adolfo Estévez: las empresas sin criterios ESG tendrán un handicap

Adolfo Estévez, director general de Axesor Rating
Adolfo Estévez, director general de Axesor Rating

Adolfo Estévez es director general de Axesor Rating, la primera agencia de rating española registrada con el regulador europeo, un interlocutor privilegiado para comentar algunos asuntos relativos al acceso de las empresas españolas a los mercados de capitales, la calificación de los activos sostenibles y a los procesos de preparación y originación de los activos de renta fija y las exigencias de transparencia e información que exigen los mercados y los inversores.

Antes de Axesor, Adolfo trabajó en General Electric en los negocios de private equity y seguros estructurados, y en London Forfaiting y Fim Bank, en puestos relacionados con préstamos sindicados en LATAM. Adolfo tiene un MBA de la American University, un Máster en Finanzas de New York University, el PDG del IESE y la designación de CFA.

P: ¿Cuál es la posición de las empresas medianas a la hora de acudir a los mercados de capitales para su financiación?

AE: Vivimos una época de oro para las empresas medianas y en expansión. Si bien la tónica generalizada durante la crisis e incluso unos años después era la de falta de crédito a las empresas de mediana dimensión y el alto diferencial del coste respecto a otras jurisdicciones europeas, esto claramente se ha dado la vuelta.

Hoy podemos hablar de una oferta de financiación amplia

Hoy en día, podemos hablar de una oferta de financiación amplia. Por un lado, el negocio de private equity ha crecido muchísimo, gracias al dinamismo de la economía española que ha atraído flujos extranjeros no bancarios sin precedentes. En la deuda, además de la creciente oferta de los bancos que no se ha visto mermada por el proceso de consolidación bancaria, tenemos el recorrido exitoso de mercados alternativos como el MARF que han sido clave en impulsar el crecimiento de las empresas medianas, sin olvidarnos de iniciativas del sector público, reflejado por ejemplo en las actividades del ICO y COFIDES para llevar financiación a las empresas.

P: ¿En qué estado se encuentra la actividad  de calificación crediticia en España y Europa y su demanda?

AE: En la medida que las empresas miren cada vez con más interés a vías alternativas de financiación, tendrán que pasar obligatoriamente por un proceso de rating. No olvidemos que, al contrario del caso de los bancos, el sector institucional no tiene relación directa con la empresa que esta demandando la financiación. Es por ello, que demanda un rating como posición de partida para determinar si un crédito particular esta dentro de sus niveles de apetito de riesgo.

El rating, como opinión independiente de la solvencia de una empresa, es cada vez mas demandado por otros stakeholders

Además, el rating, como opinión independiente de la solvencia de una empresa, es cada vez mas demandado por otros stakeholders, principalmente proveedores y clientes de la empresa calificada. Un ejemplo que esta actualmente en auge es el segmento de los PPA (purchasing power agreements), donde para las contrapartidas que firman la compra de energía a largo plazo son exigidos niveles de rating mínimos de BBB- por los financiadores de los parques.

El rating posiciona mejor a la empresa ante el direct lending

P: ¿Aceptan las empresas españolas de mediano y pequeño tamaño las exigencias de transparencia que comporta solicitar un rating?

AE: En España nos hemos acostumbrado a la buena práctica de acompañar las emisiones de deuda con un rating independiente. Aunque se nos puede acusar de ser parte interesada, sinceramente opinamos que es muy difícil que una emisión publica de una empresa no cotizada, especialmente si es un emisor novel pueda atraer a un amplio numero de inversores, sin contar con un rating.

De hecho, nosotros trabajamos estrechamente con empresas que operan en el “direct lending” o segmento de préstamos privados para calificar de forma privada empresas a las que se plantean realizar un préstamo. Es por ello por lo que opinamos que una empresa calificada esta mejor posicionada para negociar condiciones de financiación, tanto con bancos como con actores institucionales.

P: Ante la financiación verde  ¿Queda mucho por hacer?

AE: La financiación verde llega como evolución natural de demanda de financiación para proyectos principalmente de energía renovable.  Se puede decir que, en sus inicios, era visto como un sello con efectos principalmente reputacionales para el emisor, aunque el sello no tenia una clara repercusión en la demanda o precio de la emisión. Todo esto va cambiando en la medida que el mundo inversor se vuelve mas consciente sobre la importancia del medioambiente y principios de ESG en general. Ya son pocos, por ejemplo, los inversores de referencia que no han firmado los UNPRI (United Nations Principles for Responsible Investment).

En un futuro cercano los bonos verdes tendrán mayor demanda y se cotizarán a niveles más atractivos

De este modo, podemos visualizar un futuro cercano en que los bonos verdes tendrán una mayor demanda y se coticen a niveles más atractivos (incluso teniendo en cuenta los costes relativos a su certificación como verdes) que sus comparables que no gocen de esta designación. Esto será especialmente así en periodos de menor liquidez.

P: ¿Qué papel juega la regulación en este terreno y por dónde puede avanzar con las empresas de mediana dimensión?

AE: La regulación es clave, más teniendo en cuenta que cada vez son más los inversores que consideran aspectos no puramente financieros a la hora de evaluar la situación de una empresa, y digo que la regulación es clave por la necesidad de armonizar la información disponible sobre ESG de todas las empresas con el fin último de facilitar su análisis, ya que la transparencia es un punto fundamental.

La Ley de Información no Financiera sitúa a España como uno de los principales países a nivel europeo

En este sentido, aplaudimos la aprobación de la Ley de Información no Financiera (trasposición de la Directiva 2014/95/UE) que sitúa a España como uno de los principales países a nivel europeo en esta materia, por la ampliación del alcance de la obligación de reportar el informe de información no financiera no solo a las empresas de interés público, sino a otras empresas que reúnan ciertas condiciones (empleados, activos o facturación), y todo ello bajo la premisa de que la información recogida debe ser comparable y verificable, además de versar sobre aspectos tales como el impacto medioambiental, cuestiones referentes al personal, su papel en la sociedad o el respeto de los derechos humanos, entre otras.

P: ¿Cual está siendo el Impacto de esta Ley de información no financiera, de reciente entrada en vigor?

AE: Todavía es pronto para valorar el impacto de esta Ley (no olvidemos que se aprobó a finales de 2018) pero sólo el hecho de que la trasposición española haya sido de las más exigentes de la UE (que se limita a empresas de interés público de más de 500 trabajadores) nos hace pensar que su impacto será muy positivo. No obstante, subrayamos que esta la ley tan sólo afecta a aquellas empresas de más de 500 trabajadores que cumplan con ciertos requisitos, dejando fuera a un amplio abanico de empresas de menor tamaño sobre las que los inversores también necesitan disponer de igual información, carencia que suplimos como agencia de rating al valorar los riesgos ESG junto con el desempeño económico financiero de las empresas.

P: ¿Esperáis alguna novedad en este terreno de los trabajos que realiza la UE?

AE: Sí, creemos que la demanda social por conocer el impacto ESG de las empresas obligará a seguir trabajando en la armonización de estos criterios y su evaluación a nivel europeo, sobre todo en lo que respecta a los indicadores clave a incluir en el reporte no financiero. En este sentido existen importantes grupos de trabajo, como el Global Reporting Initiative (GRI) que establece unos estándares claves para su valoración, pero que se encuentran en evolución constante, por lo que la regulación deberá adaptarse en este sentido.

La regulación no solo busca fomentar un mercado financiero europeo sostenible, sino también evitar el maquillaje verde

P: ¿Y el impacto de las nuevas exigencias y el control (BCE, ESMA, etc) sobre la gestión de los nuevos riesgos (medioambientales, gobierno corporativo, etc)?

AE: Ante todo debemos tener en cuenta que el fin último de la cada vez mayor regulación no es solo fomentar un mercado financiero europeo sostenible, sino que también es el de evitar el maquillaje verde, es decir, evitar que las empresas puedan utilizar la definición verde con fines propagandísticos, de ahí la necesidad de armonizar la transparencia y la comparabilidad de la información disponible de cara a su análisis y, sobre todo, para dotar de confianza a los inversores.

Mirando más a futuro, y considerando los Principios de Banca Responsable a los que cuatro bancos españoles se han adherido (siendo previsible un mayor número en los próximos años), la banca se enfrenta a la dificultad de no disponer de información no financiera suficiente que le permita evaluar el impacto ESG de sus clientes, y aunque la mayor regulación permitirá solventar parcialmente esta situación, las empresas deberán adaptarse si no quieren ver endurecidas sus condiciones de acceso a las diferentes fuentes de financiación. No obstante, no podemos olvidar que estos requisitos regulatorios implicarán mayores gastos de estructura para las empresas y entidades financieras, en un momento en el que los márgenes continúan siendo estrechos.

Las empresas que no incorporen los factores ESG en su ADN van a tener un hándicap a la hora de competir

P: ¿Cómo incorporáis los factores ESG en el análisis y calificación de vuestro clientes y como está evolucionando? ¿Cuál es el peso de estos elementos ESG en la calificación?

AE: Todas nuestras metodologías o incorporan o están en proceso de incorporar elementos ESG con pesos específicos para la determinación de una calificación. Lo incluiríamos como un apartado en el apartado de Gestión. Ya estamos viendo evidencias en el mercado que relacionan estos elementos con el éxito de una empresa y estos no harán más que acelerarse.  Pensamos que las empresas que no incorporen de forma sería estos elementos en su ADN, van a tener un hándicap a la hora de competir, ya que se van a encontrar constantemente detrás de la curva y a desventaja con aquellas que se lo toman como una prioridad. Estamos viendo por ejemplo que, en licitaciones para el sector público, los principios ESG juegan cada vez mas un papel determinante en la elección de proveedores. No hay que ir mas allá de recientes  licitaciones de ciudades españolas que exigían que toda la energía suministrada viniese de fuentes renovables.