Naciones Unidas quiere un sistema financiero verde y responsable

Inés García-Pintos

Y no solo por el buenrollismo que se le presupone a esta organización internacional, no. O al menos, no solo. “¡Es la sostenibilidad, estúpido!”, diríamos parafraseando a Bill Clinton en la campaña electoral que ganó. Y sí, la sostenibilidad, de “sostenerse en el tiempo” que es lo que, en definitiva, quiere decir sostenibilidad.

Si el entorno sufre un cambio profundo por el cambio climático, más le vale al sector financiero tenerlo en cuenta

Porque para sostenerse en el tiempo cualquier negocio y sector necesita tener en cuenta los impactos que el entorno le puede provocar. Y si el entorno está sufriendo un cambio disruptivo y profundo como el que va a provocar el cambio climático, más le vale al sector financiero tenerlo en cuenta. Tener en cuenta la exposición de su cartera a sectores vulnerables, tener en cuenta si sus operaciones están respaldadas por activos “potencialmente dañados”, tener en cuenta las oportunidades de negocio que se abren en un entorno nuevo y necesitado de fuertes inversiones.

Y es por todo esto por lo que hace ya más de 25 años el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (UNEP) y el sector financiero crean la iniciativa UNEP-Fi. Lo que en 1992 pudo parecer una iniciativa visionaria, se consolida hoy como una iniciativa de referencia que se anticipó a otras en favor de las finanzas sostenibles por parte del Financial Stability Board del G20 y la propia Comisión Europea.

UNEP-Fi reunió en noviembre mas de 1.500 participantes de 50 países

El pasado mes de noviembre UNEP-Fi celebró en París su Global Roundtable conjuntamente con el Climate Finance Day reuniendo a más de 1.500 participantes de más de 50 países para intercambiar experiencias, conocimientos y opiniones de cómo el sector financiero puede contribuir a la sostenibilidad y cómo la sostenibilidad impacta en la actividad financiera. Escuchamos declaraciones de los CEOs del ICBC y Société Générale, pero también de bancos de países menos desarrollados económicamente como el Golomt Bank de Mongolia o del Banco de Fomento Agropecuario de El Salvador. Esta última presentando una iniciativa de microseguros para cubrir a los pequeños agricultores de las inclemencias climatológicas. Ejemplo de oportunidad de negocio sencilla y con un carácter socialmente inclusivo también.

 

 

 

Los supervisores se involucran

Con una presencia cada vez más determinada, ¡por fin!, los reguladores y supervisores también tuvieron su momento en la agenda de estos eventos. Porque tienen que entender mejor el reto al que se enfrenta el sector financiero. Y porque  consideran, con buen criterio, que el cambio climático introduce un riesgo sistémico de primera magnitud. No solo porque afecta al colateral último de toda operación (el capital natural), no hay que irse tan lejos.

Habrá que empezar por conocer la exposición al riesgo climático de las entidades financieras

Habrá que empezar por conocer la exposición al riesgo climático de las entidades financieras. Es por ello que los riesgos que antes se llamaban riesgos no financieros o extra financieros (ASG – ambientales, sociales y de buen gobierno), son llamados ahora “riesgos financieros derivados del clima”(o de aspectos sociales y de gobernanza) – climate-related financial risks. Esta es la terminología que utiliza ya el Banco de Inglaterra en su última consulta pública Enhancing banks’ and insurers’ approaches to managing the financial risks from climate change.

Así que, en definitiva, es de la sostenibilidad del sistema financiero de lo que estamos hablando…. también en los foros de Naciones Unidas.

Inés García-Pintos es experta en sostenibilidad y finanzas sostenibles y exresponsable de RSC e Innovación de Cecabank