El euro no podrá superar al dolar como valor refugio, según CER

El euro no podrá desbancar al dólar

El dólar sigue siendo la divisa más valorada, la más fuerte y la más segura en los mercados internacionales por mucho que en las dos últimas décadas el euro haya intentado desbancar a la moneda americana sin haberlo logrado aún,  según afirma un informe del Centre for European Reform (CER).

A pesar de que el tamaño, la dimensión y las características de la economía europea global tiene bastante similitud con la americana, los beneficios y las ventajas que el dólar ha obtenido desde la Segunda Guerra Mundial, a mediados del pasado siglo, son demasiado grandes como para que los dirigentes americanos vayan a permitir que otra región económica, como puede ser la europea, pueda arrebatarles el cetro.

Los beneficios obtenidos por el dólar son demasiado grandes para que sus dirigentes se dejen arrebatar el cetro de las divisas

El factor principal que lleva a una moneda a convertirse en un activo refugio, en una divisa de reserva, son las funciones y el peso que tiene en el ámbito de las operaciones y transacciones mundiales, tanto comerciales como financieras.

En este sentido la moneda americana, el dólar, es la divisa que reina en las transacciones y operaciones comerciales internacionales, incluso entre aquellas empresas o entidades financieras que no son americanas.  En este sentido la economista jefe del Fondo Monetario Internacional, Gita Gopinath, calcula que el 80% de las importaciones que se realizan en el ámbito mundial en dólares son operaciones de bienes y servicios que no entran en Estados Unidos sino en otros países.

Brasil, India o Tailandia realizan aproximadamente el 80% de las importaciones en dólares aunque sean de otros países

Por el contrario, las operaciones denominadas en euros suelen tener prácticamente siempre en un lado u otro de la transacción a alguna compañía o entidad de algún país europeo.

Algunos países emergentes y de gran proyección cómo pueden ser Brasil, India o Tailandia realizan aproximadamente el 80% de las importaciones en dólares americanos, a pesar de que los bienes y servicios importados desde empresas norteamericanas no se corresponden con este porcentaje sino que representan sólo una pequeña cuota en el volumen total de sus importaciones.

Algo parecido ocurre con empresas británicas, que facturan en dólares más de la mitad de sus importaciones. Es cierto, sin embargo, que la mayoría de las empresas y entidades de que se encuentran en países pertenecientes a la eurozona realizan sus transacciones en un porcentaje mayoritario en euros.

El comercio mundial se financia en dólares

A esto se añade el hecho de que la financiación del comercio mundial se realiza en su mayor parte en dólares. El lapso existente entre el momento de la compra y el momento de la entrega y el pago requiere normalmente algún tipo de crédito comercial ó financiero, o algún aseguramiento que, en su mayoría, se realiza en dólares, principalmente, con productos derivados utilizados como cobertura de su riesgo de divisa.

Los inversores globales prefieren activos financieros seguros denominados en dólares

A las transacciones comerciales hay que sumar la preferencia de los inversores globales e internacionales a la hora de invertir en activos seguros,  ya que utilizan mayoritariamente los activos financieros denominados en dólares, como los Bonos del Tesoro americano,  bonos corporativos senior, o valores titulizados respaldados por hipotecas.

Todo esto supone, según afirma el CER, una mayor profundidad del mercado al existir muchos más compradores y vendedores dispuestos a negociar en divisa americana, lo qué aporta y ofrece una mayor liquidez a estos inversores.

El CER se pregunta si sería posible que un avance progresivo del euro en cuanto a su fortaleza en los mercados internacionales pudiera llevar a una cierta convivencia de ambas divisas, dólar y euro, como monedas de reserva internacional. La respuesta no es favorable para el euro ya que considera que Europa no tiene ni la voluntad ni la capacidad de dar suficientes garantías de estabilidad a los bancos y a agentes financieros en todo el mundo.

Disminuye el stock de activos de deuda denominados en euros

Por otra parte, la política de rigor fiscal impuesta en la eurozona ha llevado a una reducción de la deuda, tanto pública como privada en relación al PIB, de forma que se ha producido y se producirá una disminución del stock de activos financieros disponibles en euros.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) considera qué en los próximos 5 años el ratio Deuda/PIB en la eurozona se reducirá del 85% al 71% y  la caída será especialmente acusada en el caso del Bund alemán, cuya disponibilidad se reducirá al 42% de su del PIB.  Mientras tanto Estados Unidos durante ese periodo aumentará su ratio Deuda/PIB al 117%

Los bonos italianos pueden perder el “grado de inversión”

La inestabilidad política en algunos países europeos como Italia y sus débiles expectativas, junto a sus enormes necesidades de financiación crearán tensiones en el mercado de divisas y puede llevar a los bonos públicos y privados italianos a perder la calificación de grado de inversión para pasar a ser calificados como bonos basura.

A ello se suma el hecho de que la Unión Europea no haya sido capaz de alcanzar un acuerdo para crear eurobonos con una responsabilidad conjunta o cooperativa por la resistencia de determinados países miembros, especialmente Alemania, y sólo se ha logrado el acuerdo para unos eurobonos sintéticos cómo activo de carácter global europeo que, sin embargo, no está respaldado por una responsabilidad del conjunto de la Unión Europea.

La UE no ha sido capaz de crear eurobonos con responsabilidad conjunta por la resistencia, especialmente de Alemania

El análisis del CER concluye señalando que cualquier esfuerzo para llevar el euro a convertirse en una moneda con liderazgo internacional en los mercados de divisas necesitaría un cambio en la política económica del conjunto de Europa, entre otras cosas, porque se produciría una mayor demanda de los activos denominados en euros que induciría una caída en los tipos de interés, unos tipos de interés que ya son actualmente excesivamente bajos y que, por el contrario, requieren, según lo expresado por el Banco Central Europeo, un proceso de elevación de los tipos.