Se necesitan mercados secundarios para bonos verdes

Los bonos verdes necesitan mercados secundarios

Los bonos verdes necesitan el desarrollo de mercados secundarios que puedan dar mayor liquidez a este tipo de activos y actuar como impulso para su desarrollo, aunque estos mercados tuvieran una operativa bilateral, como ocurre en la mayoría de los casos con la negociación de activos de deuda, pública y corporativa.

En este momento, la mayoría de los inversores en bonos verdes deben acudir al mercado primario, a la emisión inicial de estos bonos, para efectuar una compra. El mercado secundario supondrá un espaldarazo para estas emisiones a las que dotará de mayor liquidez y seguridad para inversores, tanto privados como institucionales. Una liquidez que constituye una de las premisas básicas que cualquier inversor profesional somete a consideración antes de efectuar ninguna operación.

Los mercados secundarios serán un espaldarazo y aumentarían la liquidez y la seguridad para estas emisiones

Sin embargo, el volumen de muchas de las emisiones de bonos verdes es un obstáculo para el desarrollo de estos mercados secundarios, ya que los gestores globales prefieren comprar paquetes de gran volumen antes que otros de menor tamaño que, adicionalmente, tienen dificultades, por esa misma razón, para ser incluidos en los índices que estos gestores manejan de forma comparativa para valorar los rendimientos de unas y otras emisiones.

Un círculo vicioso

En realidad, con estas circunstancias se llega a un círculo vicioso, una pescadilla que se muerde la cola ya que para que una emisión pueda ser incorporada a estos índices globales se requiere que pueda ser negociado en un mercado secundario.

La media en los “munis” verdes americanos es de $ 100 millones y deberían ser 300 millones para ser incluidos en Indices

Ocurre con los bonos verdes municipales estadounidenses, los “munis” verdes, uno de los segmentos más activos en la emisión de estos bonos, ya que su volumen medio por emisión se sitúa en torno a los 100 millones de dólares, cuando deberían alcanzar al menos los 300 millones para ser incluidos, por ejemplo, en los Aggregate Bonds Index americanos.

Esta es la razón por la que la gran mayoría de bonos verdes quedan fuera de los índices, cosa que, de cambiar, atraería liquidez y rompería buena parte de las barreras que aún encorsetan a este tipo de activos sostenibles.