La innovación requiere un giro copernicano de la gestión del riesgo

La innovación plantea nuevos riesgos

Dedicarse a la gestión del riesgo es cada vez más complejo a medida que los nuevos negocios y, sobre todo, la innovación y los cambios que lleva asociados la transformación digital en la empresa, generan nuevos riesgos, hasta ahora inéditos y muchas veces difícilmente identificables o manejables.

La inteligencia artificial y la robotización de numerosas funciones permiten asumir nuevos proyectos y entrar en nuevos negocios, facilitan y agilizan muchas de las tareas de la empresa que antes requerían de un mayor número de personas y de horas. Pero, ¿cuántos riesgos estamos dispuestos a asumir en este proceso?

La inteligencia artificial y la robotización agilizan muchas tareas, ¿cuántos riesgos queremos asumir en este proceso?

Está claro que nadie quiere asumir riesgos asociados a actividades que puedan calificarse como delitos pero existen otras actividades, otras decisiones y proyectos con opciones menos claras en cuanto a la capacidad de asumir riesgos que les son inherentes, especialmente en lo que se refiere a los nuevos sistemas de pagos o de autenticación, o el desarrollo de nuevos productos, nuevos mercados, ó innovaciones.

No valen los métodos tradicionales

Por eso, puede resultar difícil enfrentarse  a los nuevos riesgos con los métodos y los profesionales tradicionales, que corren el riesgo de quedar fuera de juego en esta nueva era de riesgos ¿Qué hacer, entonces, para seguir controlando y gestionando los riesgos sin frenar el desarrollo de esos nuevos productos y servicios, sin frenar la innovación y la transformación digital que todos consideramos que es una apuesta ineludible para sobrevivir y ser competitivos en el futuro?

Quien quiera mantener su competitividad y su ritmo de crecimiento tendrá que dar mayores competencias a los departamentos de gestión del riesgo y prepararles para esta nuevas amenazas.

Mantener la competitividad y el crecimiento obligará a preparar los departamentos de gestión del riesgo para esta nuevas amenazas

Pero ¿es posible gestionar el riesgo en un contexto de cambio permanente, en el que los procesos relacionados con la innovación no tienen un comienzo y final definido ni unos objetivos predeterminados?

A ello se añade que estos procesos se desarrollan muchas veces de forma aislada al resto de la compañía ya que la nueva Biblia de la innovación parece exigir que los que se ocupen de la innovación sean unos personajes de poca edad, sin prácticamente ninguna conexión con el sector y el negocio en el que la empresa actúa, y casi recluidos en un espacio y unos códigos peculiares, a los que solo ellos parecen tener acceso.

¿Qué pueden hacer los que gestionan el riesgo para averiguar las consecuencias de unos procesos inacabables que les son desconocidos y ajenos?

En otros casos, la innovación es importada desde start ups o empresas terceras, sin una historia de relación previa y difícilmente controlable por ello.

Resituar la compañía frente a los nuevos riesgos

La nueva gestión de riesgos en el terreno de la innovación exigirá unos nuevos esquemas y puntos de referencia para resituar la compañía frente a estos nuevos riesgos, qué proyectos y desarrollos son básicos y cuáles pueden quedar en segundo lugar o incluso ser aparcados, definir cortafuegos y líneas rojas, y prevenir los costes de los fallos, incidencia o quebrantos graves que puedan producirse y realizar su cobertura y provisiones necesarias.

Qué hacer

La consultora Oliver Wyman recomienda tomar medidas como crear una cultura de integración en ambos sentidos, entre innovadores y gestores de riesgo, que habrán de aprender unos de otros;

Establecer para los conflictos o diferencias que aparezcan, un sistema de mediación interna o externa a la empresa, del máximo nivel, para lo que será probablemente necesario el concurso y asesoramiento de un tercero, con experiencia;

Analizar qué herramientas de los riesgos clásicos, financieros (crédito, tipos de interés, divisa, país) o de otros tipos de riesgos clásicos pueden utilizarse para gestionar los nuevos riesgos;

Como se ha dicho, establecer con anterioridad las líneas rojas evitando en lo posible que supongan frenos o un daño para la capacidad de innovación;

Establecer plazos para un chequeo de los riesgos y las incidencias a corregir.

Compliance

La crisis reciente ha traído consigo la aparición o el refuerzo del concepto de Compliance o la necesidad de cumplir estrictamente con una serie de requisitos preestablecidos que obligan a monitorear y controlar  los riesgos principales que se pueden producir en el entorno de una compañía u organización, lo que ha cristalizado en el concepto de Compliance, algo que, sin embrago, es este ámbito está aun en mantillas por la dificultad que existe para identificar claramente los riesgos y establecer protocolos y requerimientos.

Las autoridades reguladoras y supervisoras aun se encuentran en un estadio muy inicial en este campo

Las autoridades reguladoras y supervisoras aun se encuentran en un estadio muy inicial en todo lo relacionado con la innovación y los riesgos que acompañan sus procesos y son, precisamente, las empresas y los mercados los que llevan la iniciativa y la batuta, por lo que aún tardará en establecerse un cuerpo sólido de Compliance  en este terreno y en establecer la taxonomía y calificación standar de los mismos que hagan posible la labor de estas autoridades y el sometimiento a unos requisitos preestablecidos.

Todo ello hace que nos encontremos ante un escenario novedoso en el que los agentes que intervienen en él deben actuar la mayoría de las veces sin un guión ni un libreto previo para abrir un camino que más adelante pueda ser balizado y pavimentado de cara a los futuros desarrollos y proyectos y marcar los limites claros de los riesgos así como los puntos negros y las normas y herramientas estándar que puedan llegar a utilizarse para gestionarlos.