El Banco de Inglaterra presiona a la banca con mayor rigor en sostenibilidad

Fachada del Banco de Inglaterra

Los bancos centrales comienzan a incorporar la sostenibilidad y la estrategia de financiación verde y sostenible, así como los riesgos derivados del cambio climático, a sus funciones supervisoras y reguladoras, algo que ya se ha traducido en iniciativas concretas de carácter multilateral. Ahora, el Banco de Inglaterra acaba de dar un paso que obligará al resto de los bancos centrales a una mayor exigencia en este terreno.

Los bancos centrales comienzan a supervisar la sostenibilidad y la financiación verde y sostenible y los riesgos del cambio climático

Si ya son varios los grandes bancos centrales que se plantean incorporar a sus criterios de evaluación de riesgo u otros sistemas de scoring en función del volumen de carbono que generan las empresas a las que prestan o en las que invierten las entidades financieras bajo supervisión, el banco central británico irá más allá al anunciar que exigirá a los órganos de gobierno de los bancos ingleses que designen un alto directivo como responsable de la gestión de los riesgos asociados al cambio climático e informe directamente a estos órganos de gobierno.

La decisión que ha anunciado el Banco de Inglaterra se explicitará y desarrollará en un documento específico, pero ya se ha advertido que los consejos de administración de aquellos bancos que no atiendan a estos nuevos requerimientos serán puestos en observación por la autoridad bancaria.

Una red de 18 bancos centrales, la NGFS, mide los riesgos del clima para el sector bancario y trata de movilizar recursos financieros

El antecedente de este nuevo paso dado por el banco central británico puede considerarse la creación en diciembre de 2017 de la Network for Greening the Financial System (NGFS), una red de 18 bancos centrales, autoridades supervisoras y organizaciones internacionales de distintos países, entre ellos el propio Banco de Inglaterra, el Banco de Francia, Banco Central de Alemania, el Banco Central de Países Bajos, la Autoridad de Supervisión de Suecia, el Banco de México, la Autoridad Monetaria de Singapur y el Banco Popular de China, cuyo objetivo es el análisis de los riesgos que se derivan para el sector financiero y bancario relacionados con el medio ambiente y el clima, y movilizar mayores recursos financieros y medidas de gobierno corporativo para hacer más sostenible la economía.

La razón por la que el banco central británico ha tomado la decisión de requerir a los bancos ingleses la designación de un responsable que evalúe los riesgos climáticos y el entorno de sostenibilidad parece encontrarse en una encuesta realizada por la entidad que arroja un resultado que no parece acorde con la mayor sensibilidad hacia las cuestiones medioambientales que existe en la sociedad y las instituciones británicas.

Solo el 10% de los bancos ingleses tiene en cuenta los riesgos climáticos a largo plazo según una encuesta del Banco de Inglaterra

De acuerdo con sus resultados, el porcentaje de bancos británicos que tienen una visión y una estrategia consolidada y una visión a largo plazo en relación a los riesgos climáticos se limita al 10%.

Este pobre porcentaje ha llevado al Banco de Inglaterra a adoptar una posición de mayor firmeza hasta llegar a advertir que aquellos bancos que no atiendan a sus requerimientos en esta materia podrían ser objeto de una penalización en cuanto a los ratios de capital.

Riesgo de sobreregulación

Sin embargo, se han levantado ya algunas voces que alertan acerca de los riesgos de una soberregulación o una excesiva supervisión de la actividad de las entidades financieras en este terreno, que pudiere llevar, contrariamente a lo que se persigue, a un freno en estas actividades dadas las dificultades que las entidades bancarias tienen para cuantificar y evaluar los nuevos riesgos.

En este sentido, el debate organizado por Guía de la Financiación Empresarial, del que hemos publicado la primera parte, incluirá en próximos días un nuevo artículo en el que los expertos se pronuncian sobre esta cuestión y similares.

La elaboración y negociación de la ley de Cambio Climático y Transición Energética es una buena ocasión para que España aborde esta cuestión

Con la elaboración y negociación de una ley de Cambio Climático y Transición Energética España dispondrá en los próximos meses de una ocasión para establecer algún tipo de regulación en lo que se refiere a la financiación verde y sostenible encaminada a ampliar el espacio financiero con nuevos recursos e incentivos, vigilar los efectos financieros de los riesgos climáticos y requerir nuevos esfuerzos de las entidades bancarias en esta tarea, una tarea en la que será necesario el concurso del Banco de España y de la Asociación Española de Banca (AEB) que está presente en distintos grupos de trabajo de carácter internacional como los formados por la European Banking Federation (EBF), organismo que está presente como observador en el Grupo de expertos de alto nivel de la Comisión Europea.