10 tareas para la financiación empresarial en 2018

Juan Carlos Villanueva

La primera de las tareas de cualquier responsable financiero para 2018 será monitorizar y vigilar los abundantes riesgos que esconderán los próximos doce meses, de carácter netamente financiero, pero también y, en algunos casos, especialmente, geopolíticos. Entre ellos, la consistencia del proceso de expansión de la mayor parte de las economías, que en la última parte de 2017 se han acelerado de forma sorprendente. Esperemos que los desajustes que puedan surgir, por ejemplo, en el terreno de la liquidez, o las múltiples incertidumbres internacionales existentes no sean capaces de quebrar esta tendencia.

El coste de la financiación será otro factor a vigilar. Aunque es previsible que los tipos de interés se mantengan inalterados a lo largo de 2018 en Europa, lo que sí podemos esperar es algunos efectos del final de la política monetaria expansiva sobre los costes de financiación.

Los mercados financieros, en forma

Escuche a los mercados financieros que vienen reclamando desde hace tiempo y, especialmente en España, un lugar preponderante entre las fuentes de financiación para la empresa, como una vía complementaria del crédito y para el equilibrio en el mix de recursos financieros de cualquier empresa. La Bolsa y los mercados alternativos de equity y deuda corporativa, MAB y MARF, arrancan 2018 en forma, habiendo aportado en 2017 nueva financiación por valor de 40.000 millones de euros, ganando cuota al crédito que en 2017 ha perdido posiciones en este terreno.

Las Fintech como fórmula de financiación alternativa merecen atención después del avance que han experimentado en 2017 en términos de notoriedad y visibilidad y, sobre todo, han visto como los bancos se acercaban a ellas tras unos años de cierto rechazo. El noviazgo entre banca y Fintech ha dado comienzo y promete darnos momentos muy atractivos a lo largo de 2018 en la medida que los procesos de transformación digital en las entidades bancarias se intensifican a pasos acelerados.

El noviazgo entre banca y Fintech ha dado comienzo y promete darnos momentos muy atractivos a lo largo de 2018

De la mano la transformación digital llega para 2018 el boom de Bitcoin y las monedas virtuales o criptomonedas. La espectacular revalorización de Bitcoin y de otras nuevas criptomonedas, así como sus tropiezos recientes, alimentarán en 2018 la polémica sobre la verdadera naturaleza de estas divisas que habrá que observar, acentuándose la dicotomía entre los que piensan que acabarán imponiéndose y los que creen que se trata de una nueva burbuja que con su estallido puede dejar numerosos perjudicados en las cunetas. Por ahora, el grueso de la actividad se desarrolla en el terreno privado pero 2018 puede contemplar avances en la formulación de regulación y normativas desde los poderes públicos de distintos países para establecer un marco para estas divisas virtuales.

La percepción general es sensiblemente distinta en lo que se refiere a Blockchain, la tecnología que soporta a esas criptomonedas. Las dudas y reservas en este caso no solo son menores sino que, frente a los pronunciamientos contrarios a las criptomonedas por parte de personalidades del sector financiero como Ben Bernanke, Blockchain está recibiendo toda clase de parabienes por su potencial como plataforma para el registro de operaciones financieras y con activos de todo tipo, registros de propiedad inmobiliaria, o cauce para numerosas actividades.

La erupción del volcán Blockchain está aún por llegar, pero en 2018 puede aumentar la temperatura en torno a esta tecnología

Hay quien considera que Blockchain será tan disruptivo y revolucionario como lo fue en su día la creación y desarrollo de Internet. El año 2018 puede suponer un importante avance que deje ver las muchas investigaciones y pruebas que están haciéndose en torno a Blockchain por parte de numerosos bancos, gobiernos, bancos centrales empresas, instituciones y expertos, habiendo llegado ya a terrenos como los contratos, la identificación de personas, la logística, la gestión del embarque en puertos, los registros de propiedad e incluso el control de algunos contenidos de las redes sociales por parte de los usuarios. La erupción del volcán Blockchain está aún por llegar, pero el año que arranca puede aumentar la temperatura en torno a esta tecnología.

Atención a los ICOs

La irrupción de los ICOs (Initial Coin Offering) como una nueva forma de financiación utilizada ya por muchas startups y emprendedores, mediante el uso, precisamente, de los dos componentes anteriores: Blockchain y las criptomonedas, muy especialmente Ethereun, que está dando cobijo a numerosas operaciones, obliga a informarse acerca de sus posibilidades. No es fácil saber hasta dónde llegará este sistema de financiación empresarial que, como muchos de estos desarrollos, se mueve por ahora en una especie de limbo regulatorio ante la perplejidad y la impotencia de las autoridades políticas y supervisoras. Por ahora, algunas fuentes avanzan que en 2017 esta fórmula ha superado las inversiones de los fondos de capital riesgo en el ámbito de las stratups.

La inteligencia artificial y “machine learning” serán otros de los asuntos que protagonizarán 2018 en el área de la financiación empresarial en la medida que permita desarrollar nuevos sistemas de reconocimiento y scoring y nuevas aplicaciones bancarias y financieras que faciliten el acceso a los recursos financieros, un mayor acercamiento hacia las pymes y unos procesos y una experiencia más provechosa para los usuarios.

Aspectos regulatorios y Compliance

El seguimiento de los aspectos regulatorios y las obligaciones de Compliance es otro de los factores obligados para 2018, año en el que serán numerosas las novedades en este terreno, con un amplio impacto en las relaciones entre la oferta y la demanda de recursos financieros: la entrada en vigor de MIFID II, las novedades en materia de acceso a los datos bancarios de los clientes por parte de Fintechs y otros operadores, o la entrada en fase final de las reformas reguladoras postcrisis y requisitos de Basilea III, que han tenido un gran peso y un alto coste de recursos humanos y económicos para la banca en los últimos años.

Merece atención el Decreto de Información no Financiera por el peso de los criterios ESG en las decisiones de los inversores

En este terreno merece una mención especial el Real Decreto de Información no Financiera que obligará a las empresas a partir de una cifra de ventas a ofrecer información sobre materias relativas al medio ambiente, la Responsabilidad Social Corporativa, o los derechos humanos, entre otras. Conviene otorgar la debida importancia a esta cuestión no sólo por la creciente presión de las autoridades y la opinión pública en estos campos sino también debido al peso que están adquiriendo los criterios ESG (Environmental, Social And Governance) en las decisiones de inversión de institucionales y particulares, que comienzan a valorar de modo mayoritario no sólo la rentabilidad sino también la sostenibilidad de los activos, acciones o deuda corporativa, en los que colocan su dinero.

Juan Carlos Villanueva es Editor de Guía de la FINANCIACIÓN EMPRESARIAL